Hace ya más de un año escribía acerca de lo cerca que creía estar de obtener una visa de trabajo para los Estados Unidos de América. Y es que irónicamente es exponencialmente más difícil emigrar de forma legal que ilegal a dicho país.

Un permiso de trabajo permanente, mejor conocido como green card, es una de las rutas más costosas y complicadas para emigrar hacia el norte. Existen alternativas más rápidas pero con letra pequeña que hacen que a la larga no sean tan convenientes. La ruta que hasta hace no mucho tiempo era la favorecida por la gran mayoría es la H1-B, la cual es un permiso temporal de trabajo, en el que si bien puedes vivir y trabajar legalmente tiene el gran inconveniente de tener un límite establecido de 6 años con la posibilidad de solicitar extensiones conforme se va acercando la fecha de caducidad. Lo que poco se habla acerca de esta ruta y otras similares es el estrés y la enorme presión psicológica que sufre la persona que está intentando construir una vida sin la seguridad de que podrá quedarse de forma definitiva o en algún momento tendrá que regresarse a su país de orígen pues se le acabaron las extensiones o su compañía decidió no renovarle el permiso de trabajo.

Por si fuera poco la administración Trump se ha dado a la tarea de restringir aún más las pocas vías legales existentes y pareciera que finalmente los Estados Unidos y el sueño americano son con el pasar del tiempo ya un espejismo lejano para la enorme mayoría. La pandemia vino a darle más argumentos a esta administración y con la excusa de proteger las fuentes de trabajo para los millones de americanos que se han quedado sin trabajo en los últimos meses se encuentra suspendida la emisión de nuevos permisos de trabajo hasta al menos el 1 de Enero de 2021. La gran incógnita es lo que sucederá derivado del que resulte ganador el próximo 3 de Noviembre en las elecciones presidenciales. Quienes quieren ver un Estados Unidos abierto hacia la migración legal y atrayendo los mejores talentos de cualquier parte del mundo confían en una victoria demócrata, mientras que quienes desean un endurecimiento aún mayor en las políticas migratorias están apostando por 4 años más de la actual administración.

Tan cerca y tan lejos...

Empecé este largo camino a mediados del 2017 y ha sido toda una montaña rusa de emociones. He tenido la enorme fortuna de encontrar un lugar de trabajo que ve este proceso como una inversión y una apuesta a largo plazo, y aún en este escenario es un camino largo y tedioso de reunir la documentación requerida, estar en constante comunicación con el equipo legal y por sobre todo tener paciencia puesto que los tiempos de espera para cada paso del procedimiento son de varios meses cada uno.

Un RFE (Request for Evidence) que significó un atraso de más de 6 meses, un niño que agregar al caso como dependiente (otro número similar de meses de atraso) y finalmente cuando pareciera que los astros se están alineando, el Covid-19 entra en escena y ha puesto patas arriba cualquier planificación. Sin embargo aún y con todo esto, en medio de esta locura finalmente he recibido el correo que había creído que nunca llegaría a ver:

Tan cerca...

Y a pesar de estar tan cerca, la prohibición actual de emisión de permisos de trabajo permanentes significa que yo y cientos de miles de personas en situaciones similares tendremos que seguir esperando. Tan cerca y tan lejos...