El caso Konami y cómo matar una franquicia

El caso Konami y cómo matar una franquicia

Mi primer contacto con Pro Evolution Soccer (PES de aquí en adelante) fue hace ya 17 años, por allá del lejano año 2004. Solía juntarme con amigos de la universidad en forma regular para jugar videojuegos y parte obligatoria del ritual era usar buena parte de ese tiempo para partidas en FIFA. Sin embargo algo cambió un día, uno del grupo nos mostró este extraño título japonés que nos aseguraba era muchísimo más cercano a la simulación del deporte que cualquier cosa que FIFA pudiera ofrecer. Honestamente no le creí, bromeamos acerca de los gráficos y de los equipos y jugadores con nombres genéricos pues desde siempre Konami nunca tuvo el músculo financiero para comprar las licencias a las que FIFA nos tenía acostumbrados.

Siendo el estudiante universitario que dejó su pueblo natal para irse a estudiar a la ciudad, mi realidad siempre fue la de tener escasos recursos. Nunca me faltó nada, pero por muchos años me movilicé en transporte público y tenía lo estrictamente necesario, nada más. Costearme un pasatiempo en videojuegos implicaba que jamás iba a poder contar con todas las consolas de última generación y los títulos del momento, por lo que mi única opción realista era la de recurrir a la piratería. A duras penas había logrado hacerme de un Xbox de primera generación, el cual estaba propiamente modificado para poder correr emuladores y por supuesto, copias piratas de juegos. Es así como logré amasar una cantidad considerable de juegos, puesto que era extremadamente fácil pedir prestado juegos a tus amigos y quemarlos en casa con una computadora y una escritora de DVDs. Es en este contexto que en algún momento una copia de PES 4 llegó a mis manos.

PES, amor a segunda vista

Jugar al PES cuando vienes del mundo de FIFA puede ser un camino un poco difícil al principio. No sólo los controles son distintos, el juego se siente complemente diferente. La física del juego toma un tiempo en hacer click, cada jugador te da la sensación de tener una forma única de comportarse, por lo que repentinamente se abre ante ti un horizonte de posibilidades que en FIFA sencillamente no existía. Era un juego que si te tomabas el tiempo de explorarlo te recompensaba con una satisfacción que francamente no he encontrado en otro juego a la fecha. Podría decir que una vez lograbas establecer esa conexión con el juego... ya no hay vuelta atrás.

Y eso fue precisamente lo que sucedió. No fue cuestión de minutos, horas o días. Sin un trabajo y únicamente las responsabilidades académicas para mi edad, tenía una cantidad de tiempo que francamente envidio. Fueron semanas jugando al inicio alguno que otro partido por acá, poco a poco puliendo mis habilidades hasta que cuando me vine a dar cuenta ya pasaba tardes completas jugando partido tras partido. Fue un amor a segunda vista.

Una vez estableces esa conexión con el juego, empiezas a explorar los modos de juego y particularmente el editor. Si bien PES siempre ha sido motivo de burla por su falta de licencias, lo compensó siempre mediante un editor bastante competente. Luego descubriría los parches que se podían descargar del internet para aplicarlo sobre tu juego y hacía que milagrosamente todos los uniformes, estadios y nombres fueran los correctos. La inmersión era total en este punto.

Fue así como establecí los cimientos para un idilio de años con el PES. Empecé con PES 4, PES 5 y PES 6. Y aunque muchos juran que es lo mismo, siempre le dediqué también tiempo a los Winning Eleven (WE en adelante). Se supone que el PES es la versión para Europa del juego original japonés, el WE. Yo podría jurar que el PES daba una sensación distinta al WE, en esencia era le mismo juego pero se sentía diferente. El PES se sentía más hardcore, se sentía menos japonés por así decirlo.

Muchas cosas cambiarían unos años después. Tomé mi primer trabajo a tiempo completo por allá del 2007 y nunca más volví a tener el tiempo libre que disfruté durante esos primeros años de universidad. Empecé a ganar mi propio dinero y finalmente me pude comprar mis primeras consolas sin necesidad de modificarlas para usar copias piratas, por primera vez podía comprarme juegos originales. Irónicamente nunca tuve el tiempo para disfrutarlo todo, lentamente empecé a coleccionar en vez de jugar. Supongo que a muchos les ha pasado, cuando finalmente tienes los recursos ya no tienes el tiempo.

Borrones y cuentas nuevas

Si bien continué jugando a los PES aunque en menor medida, recuerdo que la transición hacia la séptima generación de consolas no fue precisamente lo que esperábamos los fanáticos de la serie. PES 6 fue tocar la perfección y muchos ingenuamente creímos que Konami al oler sangre iría detrás de EA Sports para demostrar de una vez por todas quién era el rey del fútbol en videojuegos. La realidad es que nada de eso sucedió, la transición hacia PS3 y Xbox 360 fue un borrón y cuenta nueva para Konami. Este es un error que desafortunadamente veremos repetirse varias veces.

Pro Evolution Soccer 2008 no fue un desastre ni mucho menos, pero dejó atrás la magia del PS2. El alma del juego pareciera ya no estar presente. La jugabilidad seguía siendo su punto fuerte pero algo no terminaba de hacer click. Las versiones 2009 al 2013 fueron mejorando gradualmente esta iteración de la serie y aún recuerdo la versión 2013 como una de mis favoritas, quizás lo más cercano al recuerdo de los años dorados de la generación del PS2.

Fue entonces que Konami y su Fox Engine hacen su aparición en escena. El Fox Engine es el motor gráfico que desarrolló Kojima Productions en conjunto con Konami para la serie Metal Gear Solid. Metal Gear Solid 4 en términos gráficos era una belleza corriendo en el PS3 y estoy seguro que muchos vieron un potencial enorme en traducir esos gráficos a una serie tan icónica como el PES, sin embargo la transición no fue tan sencilla como la vendieron y el PES 2014 terminó siendo un título que se sentía a medias, convirtiéndose en otro borrón y cuenta nueva. ¿Empiezan a notar un patrón?

Acá nuevamente nos metemos al ciclo de una transición difícil y empezar de nuevo. Los siguientes títulos fueron mejoras graduales y se dio también el salto hacia la octava generación con el PS4 y el Xbox One. La cúspide de este nuevo ciclo llegó entre el 2020 y 2021. Nada volvería a ser igual luego de ello.

eFootball asoma su horrenda cara

Ya para la versión del 2020 Konami decidió empezar una transición hacia un nuevo nombre: eFootball. Se supone que el nombre debe evocar una evolución de la serie hacia un entorno online y competitivo, hacia una era digital de conectividad permanente y juego global. En lo personal es el nombre más tonto que se les pudo ocurrir. Es así como en vez de Pro Evolution Soccer 2020 llegamos a eFootball PES 2020.

Y a pesar del nombre debo ser completamente honesto y admitir que el juego fue muy bueno. Tanto la versión 2020 como 2021 fueron juegos sólidos que nos hacían pensar que quizás había un futuro después de todo para la franquicia PES.

Sin embargo ya la versión 2021 fue un presagio de lo que se venía. eFootball PES 2021 era una actualización anual únicamente. No habían mejoras de ningún tipo más que menús ligeramente cambiados y actualización de plantillas. El precio estaba reducido a la mitad debido a esto. Konami nos intentaba asegurar que esto era debido a que todos sus recursos estaban destinados a desarrollar la siguiente iteración de la serie. ¿Suena conocido?

El PES ha muerto, ¿viva eFootball?

No. En absoluto. Jamás.

eFootball nació muerto. Inició su vida como un intento de emular el éxito de FIFA Ultimate Team de FIFA. FUT es todo lo que está mal con FIFA y la industria de los videojuegos en general. Genera una cantidad astronómica de ingresos para EA, lo que a su vez ha causado que FIFA se haya convertido en el Fortnite de los videojuegos de deportes. Dicho de otra manera, EA no tiene ningún incentivo por desarrollar o ponerle atención a otros modos de juego que no sea FUT y sus loot boxes. A estas alturas del partido EA tiene a la gallina de los huevos de oro y ninguna otra cosa va a rendir las mismas ganancias que FUT.

Konami viéndose cada vez más relegado no a un segundo sino a un tercer plano con una franquicia moribunda decidió matar el vegetal en el que se había convertido PES los últimos años y es así como nace eFootball. Sin embargo en vez de tomar el juego base y pivotear hacia algo que se asemeje en algún tipo de competencia a FIFA, decidió cambiar motor gráfico de nuevo e intentar desarrollar un juego que funcione en PC, consolas y además dispositivos móviles. Borrón y cuenta nueva, de nuevo.

Decir que el lanzamiento del eFootball es un desastre se queda corto. Es una debacle de proporciones épicas. Es un juego con limitadísimos modos de juego, bugs por todos lados y gráficas que le han convertido en el hazmerreír del internet los últimos días. Lo único que puede salvar al eFootball en estos momentos es una remontada al estilo No Man's Sky, y con el historial y credibilidad de Konami francamente lo veo casi imposible.

Para quienes crecimos y vivimos las glorias pasadas del PES lo único que nos queda es el recuerdo. El rey ha muerto.