La especialización como ventaja competitiva

Spoiler alert: luego de semanas completas de desvelos y estudio intenso pasé el examen sin problemas.

La especialización como ventaja competitiva

Pasé los últimos 2 meses preparándome para un examen que nunca en mi vida imaginé que iba a tener que presentar y que es requisito importante para desmpeñarme plenamente en mi entorno laboral. Hasta hace un par de años siempre creí que lo mío era la programación y alguna que otra metodología de gestión de proyectos y con eso me iba a alcanzar para una carrera profesional satisfactoria para el resto de mi vida. ¿Qué hago entonces preparándome para un examen acerca de leyes y mercados financieros?

Spoiler alert: luego de semanas completas de desvelos y estudio intenso pasé el examen sin problemas.

Cuando decidí renunciar a mi anterior empleo y tomar el actual lo hice como una decisión calculada, preparándome para lo que hasta la fecha sigo creyendo que será mi último trabajo profesional. Si bien confío en que será el último no significa que el final esté cerca, ni mucho menos. Aún me quedan poco más de 3 décadas y planeo hacer lo máximo con este tiempo. ¿A qué viene todo esto? La particularidad de esta decisión laboral es que si bien mi día a día aún involucra en su mayoría tareas donde aplico lo que he aprendido en los últimos 15 años como desarrollador de software, me han contratado no necesariamente para dicho fin.

Luego de un par de años de estar trabajando en la industria financiera americana puedo empezar a visualizar una perspectiva que anteriormente no tenía al haberme enfocado totalmente en trabajar exclusivamente para la industria del desarrollo de software. Sigo desarrollando software pero es apenas una de las tantas facetas que ahora debo afrontar día con día. Puedo afirmar que me he empezado a especializar en algo adicional a mi título universitario y se siente muy bien tener una perspectiva más amplia del mundo que me rodea. Esa perspectiva me permite traer herramientas y soluciones mucho más complejas y sofisticadas a la mesa.

La especialización como ventaja competitiva

Solía creer y me preparé por muchos años creyendo que ser un programador multifacético era la llave que me abriría las mejores puertas en este mundo. Y si, ayuda muchísimo aprender y especializarte en ciertas tecnologías. Se vuelve como una estrategia el analizar las tendencias de mercado e invertir tu tiempo en las piezas del rompecabezas que te darán esa ventaja competitiva al momento de posicionarte como el candidato ideal en esa plaza de trabajo con la que has soñado los últimos años.

Hoy en día pienso un poco diferente. Ser un desarrollador polivalente definitivamente tiene sus ventajas pero en el mundo tan competitivo en el que vivimos la verdadera clave para trascender es hacer un merge con otros campos más allá de la tecnología de información y temas afines. Esa mezcla que surge de combinar los conocimientos de desarrollo, tecnología y demás con otros campos es el verdadero elixir del éxito.

Ser un programador eficiente, incluso un programador prolífico (no lo digo por mí) no es por sí mismo el único ingrediente necesario para alcanzar el verdadero éxito profesional. Es cuando finalmente encuentras y aprendes un área de conocimiento adicional que complementa tu conocimiento de desarrollo de software cuando realmente te conviertes en una pieza importante en cualquier organización y puedes brillar con luz propia debido a esa combinación de conocimientos que pocos pueden presumir. Es particularmente útil cuando encuentras áreas donde pocos o nadie se ha aventurado anteriormente con dicho conocimiento.

Muchos caminos, un resultado

Existen muchísimas formas de alcanzar lo que he descrito arriba. La experiencia laboral es quizás la más común: pasas años trabajando en una industria específica y el resultado lógico es que aprendes de manera práctica la especialización en dicha industria. También existe la ruta académica, teniendo hoy en día tantas opciones de maestrías, post-grados y certificaciones que nos permiten ampliar nuestros horizontes y obtener esa ansiada ventaja competitiva en el mercado laboral.

Quizás es fácil decirlo cuando los medios están al alcance o cuando ya se tiene una carrera establecida. Para quienes vienen empezando o los medios no lo permiten, también es posible adentrarse en la ruta de especialización mediante el estudio individual y disciplina para alcanzar las metas deseadas. La falta de estructura de un programa formal de estudios o certificaciones puede ser un obstáculo pero es completamente alcanzable si se cuenta con la motivación y trabajo requerido.

Y finalmente, ninguna de las rutas disponibles es un camino corto. Meses, incluso años de trabajo y disciplina son necesarios pero la recompensa siempre superarán el sacrificio invertido. Y dicho sea de paso, es una recompensa doble: la más evidente y la que motiva a la mayoría de las personas es la económica, pero también la satisfacción y recompensa personal de sentirte realizado de alcanzar tus metas profesionales es incluso todavía más grande.