El tema de la migración ilegal hacia los Estados Unidos es parte integral de nuestra cultura contemporánea. Es algo tan cotidiano que se aborda de manera casual y desinteresada en las conversaciones que se llega a mezclar con otros tópicos igual de mundanos y sin trascendencia. Es tan común que se llega a utilizar la expresión “cayó la migra” para referirse de forma jocosa a cualquier cantidad de situaciones en donde la migración realmente no tiene nada que ver pero intentamos utilizar el drama humano que acá nos parece tan lejano pero que para los miles de guatemaltecos y otros latinoamericanos que lo viven en carne propia es cualquier cosa menos una situación de risa.

Noticias que desafortunadamente son demasiado comunes en nuetros medios de comunicación locales

Con la llegada de la administración Trump a la Casa Blanca las políticas de inmigración han cobrado una relevancia que no existía durante la administración Obama. Y acá debo hacer énfasis en la palabra relevancia, debido a que los medios de comunicación pro-inmigración ilegal tanto de este lado de la frontera como allá mismo han hecho todo lo posible por satanizar los esfuerzos por enforzar las leyes migratorias vigentes cuando en realidad el número de deportaciones y redadas en busca de inmigrantes ilegales durante la administración Trump se encuentran dentro de los números más bajos de las últimas dos décadas.

El número de inmigrantes indocumentados que fueron removidos ya sea por el gobierno de Estados Unidos o que retornaron a sus países de orígen ha disminuído desde el año 2,000.

Pareciera pues que estamos ante un esfuerzo deliberado por parte de sectores pro-inmigración ilegal de hacer ver los recientes acontecimientos como una tragedia sin precedentes cuando en realidad se trata de procedimientos estándares de aplicación de la ley. Y es que al final del día si es una tragedia para los desafortunados connacionales que se ven afectados por una situación de deportación, pero no deja de ser una tragedia anunciada desde el momento en que se cruzó la frontera ilegalmente y se violaron leyes migratorias y se mantiene una presencia de manera ilegal. Existirá siempre el argumento de que las personas se vieron obligadas a migrar, que la situación del país forzó a que se tomaran medidas drásticas que llevaron a estos lamentables sucesos; sin embargo estos argumentos nunca encontrarán eco ante la realidad de un país que no hace más que hacer valer sus propias leyes al momento de deportar a su país de orígen a miles de personas que permanecen de manera ilegal dentro de sus fronteras.

El esfuerzo pro-inmigración ilegal que intenta hacernos ver esto como una injusticia por parte de un gobierno que sencillamente está haciendo valer sus leyes quizás debiera enfocarse en demandar cambios radicales y oportunos dentro de nuestras propias fronteras antes que demandar cambios a un sistema de un país que no tiene obligación de velar por los intereses de migrantes que llegan rompiendo las leyes.