Si existe una industria que ejemplifique las dificultades de sobrevivir en una economía golpeada por una pandemia global es sin lugar a dudas la industria aérea. La gran mayoría de países cerraron sus fronteras y espacios aéreos, restringiendo severamente la movilidad de sus ciudadanos y residentes por una buena parte del 2020. Salvo la necesidad creciente de transportar carga, el resto de la industria se dispuso a guardar sus aeronaves por períodos prolongados de tiempo. Si bien ya el inicio de la pandemia parece lejano, no se espera que la industria se recupere en al menos 2 a 3 años.

Dejando de lado el difícil escenario geopolítico que rodea el asunto, fue hasta ahora en Noviembre que nuevamente me he visto en la necesidad de viajar hacia Atlanta GA estrictamente por trabajo. Hasta antes de Marzo 2020 estaba prácticamente viajando una vez al mes para poder estar físicamente en las oficinas de mi empresa, algo que para sorpresa de nadie se suspendió durante 9 meses.

Lo que cambió antes de poner un pie en el aeropuerto

Antes de llegar al aeropuerto la experiencia seguramente será diferente de país en país, en el caso de Guatemala no es necesaria una prueba PCR o antígeno para poder salir del país.

Anteriormente era completamente válido que todo un convoy de familiares y amigos llegaran a despedirte y que el área de salidas del aeropuerto pareciera más un mercado que una terminal aérea. Ahora únicamente puedes llegar acompañado del conductor que te dejará en la entrada. Debes despedirte dentro del vehículo pues tu acompañante no puede descender del vehículo ni para ayudarte a bajar tus maletas. ¯\_(ツ)_/¯.

Dentro del aeropuerto

La terminal aérea definitivamente ha visto mejores días, me sorprendió encontrar un aeropuerto a mitad de su capacidad.

El primer cambio es justo en la entrada. Luego de que una persona verifique tu pasaporte y boleto aéreo es necesario pasar por un detector de temperatura y hacer uso de un omnipresente dispensador automático de gel.

Foto: DGAC Guatemala

El área de mostradores ahora tiene marcadores en el suelo para que las personas mantengan una distancia segura en todo momento. Los mostradores propiamente dicho tienen ahora una pantalla de plástico que te separa físicamente del trabajador de la aerolínea, existiendo únicamente una ranura para poder intercambiar los documentos necesarios para realizar el check-in. En mi experiencia particular puedo decir que salvo las personas que no respetan las marcas en el suelo y hacen la fila como si estuvieran aún en la cola del súper antes de que sucediera todo esto, se nota definitivamente un  mejor ordenamiento por parte de las personas en general y el espacio si es más amplio entre cada individuo.

Una vez realizado el check-in, el área de seguridad tiene otro control de temperatura y aplicación obligatoria de gel antes de poder ingresar. Sin embargo esa es la única diferencia, todo lo demás es exactamente como era antes. Tanto el área de Rayos X como pasar el control migratorio no han variado.

Una vez dentro de la terminal es donde es más notorio que aún estamos en medio de una pandemia global. La terminal aérea tiene exactamente la misma capacidad que tenía antes, y sin embargo ahora las salas de espera tienen bloqueada la mitad de capacidad de pasajeros.

Foto: DGAC Guatemala

Quizás ahora no es un problema puesto que Guatemala recibe un tercio de los vuelos que anteriormente recibía, pero en un futuro no muy lejano donde a pesar de la situación se están incrementando ya las frecuencias de vuelos y la terminal aérea estará más ocupada es fácil prever que existirá una aglomeración importante en prácticamente todas las salas de espera y puertas de salida.

Es necesario recalcar que en ningún momento es permitido rondar ningún área de la terminal aérea sin una mascarilla a excepción del área de restaurantes. Puedo confirmar que esto no ha sido un problema y toda la gente cumple a cabalidad este requerimiento.

En vuelo

Hago la salvedad que mi experiencia se limita a Delta Airlines. La experiencia puede variar grandemente entre aerolíneas y/o rutas hacia otros países.

Si bien ya sabía que Delta aún continuará bloqueando el asiento del medio en todos sus vuelos en lo que resta del año, yo estaba acostumbrado a encontrar siempre el vuelo completamente lleno. Es cómodo pero hasta cierto punto preocupante ver la poca demanda que aún existe para estas rutas comerciales.

No deja de ser extraño ver una cabina tan vacía
Insito, es cómodo tener una fila casi completa sólo para ti pero en el fondo sabes que no es sostenible para una ruta comercial por mucho tiempo...

La experiencia de vuelo en sí también ha cambiado drásticamente. Anteriormente era común que los asistentes de vuelo rondaran la cabina constantemente durante todo el vuelo. Ahora se limitan a entregar una bolsa de snacks unos minutos luego del despegue y si tu boleto lo amerita, te ofrecen una bebida alcohólica. El resto del viaje la cabina parece un pueblo fantasma salvo por el ocasional pasajero yendo o viniendo del baño.

No hay café, no hay sodas, no hay menú con opciones adicionales. Esta bolsa es todo lo que obtendrás durante el vuelo.

Sin embargo lo que nunca cambia son las espectaculares vistas mientras el atardecer empieza a hacer su aparición.

En algún lugar entre Cuba y Miami...

Migración

Una de las grandes incógnitas y principales causas de ansiedad es la primera vez que vas a pasar por migración al arribar a Estados Unidos. Esta experiencia la tuve hace muchos años y nunca he tenido una situación negativa, todo lo contrario. Sin embargo esta vez luego de muchos vuelos y tantos viajes se sentía como la primera vez de nuevo. Sabía que no existen restricciones en general para ingresar a los Estados Unidos incluso con una visa B1/B2 (Negocios / Turismo) pero lo atípico que es todo lo que hemos vivido los últimos meses hacía que siempre existiera un poco de recelo acerca de cómo ha cambiado este crucial paso.

En resumen: casi nada ha cambiado. El agente de inmigración (CBP) no podía estar más desinteresado y únicamente hizo las preguntas de rutina: ¿A qué vienes? ¿Con quién estarás? ¿Cuántos días estarás aquí?

Y he dicho casi nada ha cambiado pues para mi sorpresa no están estampando ya los pasaportes al pasar por migración. Queda por supuesto un registro electrónico de tu entrada y salida pero ya no queda una prueba física como lo era el distintivo sello del Department of Homeland Security con la fecha que debías abandonar el país.

Registro electrónico de tu visita

El regreso

Quizás la parte más dramática (y costosa) ahora es el regreso. Guatemala si exige una prueba negativa de Covid-19 para poder ingresar. Puede ser una prueba PCR o bien una prueba de antígeno. El hisopado nasal es obligatorio si pretendes regresar a tu país, al menos en el futuro cercano hasta que no exista una vacuna y el riesgo de contagio sea virtualmente nulo.

No existe escasez de lugares para realizarse la prueba de Covid-19 en el norte

Afortunadamente es extremadamente fácil encontrar lugares donde te realizan la prueba. Al menos en el área de los alrededores de Atlanta, la empresa hizo un desembolso de $195 por dicha prueba en uno de estos centros express de testeo. En algunos es necesario realizar una cita previa, en otros únicamente llegas y te la hacen en el momento. Y contrario a lo que la mayoría cree, el hisopado no es doloroso.

Yo opté por traer la hoja impresa pero es completamente válido traer una copia electrónica en tu celular. Es muy importante que llegues con suficiente tiempo de anticipación para tu vuelo de regreso pues la mayoría de aerolíneas (Delta no es la excepción) chequean que traigas tanto una prueba negativa de máximo 3 días de antigüedad y el pase de salud del Ministerio de Salud de Guatemala adicional al ya de por sí engorroso proceso de abordaje. Vi en persona como negaban el derecho de abordaje a un par de personas por traer una prueba con más de 3 días de antigüedad. No se arriesguen.

La llegada a Guatemala es mucho más fácil que la salida, siempre y cuando traigas los dos documentos previamente descritos.

Previo a pasar a migración para que estampen tu pasaporte, tendrás que pasar un punto de control con personal del Ministerio de Salud. Verifican que traigas el pase de salud y la prueba negativa y si todo está en orden puedes proceder a migración. El resto es lo de siempre: recoges tus maletas, pasas por el punto de control de la SAT y listo. Tu viaje ha sido exitoso.

¿Es realmente prudente viajar?

No quise concluir sin antes dar mi opinión personal acerca del riesgo latente que aún se encuentra allá afuera, y es un riesgo que no es inherente únicamente a viajar en avión.

Decidir viajar en medio de una pandemia no es algo que te tomas a la lígera, o al menos no debieras. Quizás hace 10 ó 15 años lo hubiera hecho sin analizarlo detenidamente pero cuando tienes una familia que depende de ti hace que la perspectiva cambie y pongas en la balanza muchos otros factores que anteriormente pasarías por alto.

Soy extremadamente afortunado de tener un trabajo. La naturaleza de mi trabajo hace que mientras la autorización de mi permiso de trabajo en el país del norte esté aún en proceso debo hacer un sacrificio de dejar a mi familia cada cierto tiempo para estar físicamente presente en mi lugar de trabajo. Mientras el riesgo de contagio no sea inminente, seguiré tomando el riesgo calculado de viajar para cumplir con mis obligaciones profesionales. En este caso el beneficio supera el riesgo grandemente y por ello es un riesgo calculado.

Creo firmemente que con las medidas de seguridad adecuadas y abundante precaución es mínimo el riesgo de contagio y es posible llevar una vida relativamente normal. Si algo ha quedado demostrado en estos últimos meses es que el ser humano no puede subsistir en aislamiento y el trabajo es una faceta de nuestras vidas que no está exenta también de dicho comportamiento.