El concepto de home office, trabajo remoto, trabajar desde casa o de cualquier otra forma que se le quiera llamar no es nada nuevo y ya lo hemos platicado algunas veces por acá. Al inicio puede ser un cambio intimidante o sencillamente puede resultar siendo algo muy distinto a lo que imaginamos pero ya con casi media década de trabajar bajo esta modalidad me siento lo suficientemente cómodo para dar algunos consejos básicos para quienes recién empiezan o están considerando esta alternativa.

No es para cualquiera

El beneficio de trabajar desde casa es una bendición y al mismo tiempo puede ser un inconveniente enorme dependiendo de la persona. Yo nunca he estado más cómodo cambiando 3 horas diarias de tráfico para moverme a un lugar de trabajo por más tiempo de sueño y otras actividades que yo como persona disfruto, sin embargo no puedo generalizar y he escuchado muchas veces que hay personas que se han desesperado de no estar en movimiento y sentir que están en contacto constante con otras personas.

La interacción humana no desaparece al estar trabajando desde casa. Si bien no es tan fácil como levantarse de un cubículo / escritorio y platicar con el vecino, las llamadas por Teams / Slack / Skype estarán siempre a la orden del día y toman el lugar de la plática obligatoria que se mantiene con los compañeros de trabajo en cualquier otro entorno. Es más, para personas que no son necesariamente muy sociables y prefieren un contacto personal más limitado la modalidad de trabajar desde casa es perfecto.

Si eres el tipo de persona que se siente sofocado por estar un par de horas en casa, definitivamente el home office no es para ti.

La ética de trabajo importa

Particularmente durante los primeros días va a ser una tentación constante el tener disponible amenidades que usualmente no tenemos en un trabajo de oficina tradicional. En casa tenemos una conexión a internet sin restricciones ni bloqueos y tenemos espacios cómodos que anteriormente no asociábamos con trabajo. Es parte normal de la transición, y si la carga de trabajo lo permite no veo por qué no es razonable salir a pasear a los perros o tomarte un café mientras te distraes unos minutos frente al televisor.

La ética de trabajo personal es la que debe prevalecer sin embargo. Debemos abordar nuestro trabajo con el mismo sentido de responsabilidad y seriedad que se merece. Podemos trabajar en pijamas o pasar todo el día en shorts, acá ya estamos enfocados en los resultados que producimos y no cómo nos va a ver vestidos nuestro jefe cuando entra a la oficina.

Trabajar desde casa es un privilegio y por sobre todo debemos cumplir con nuestras obligaciones tal y como si estuviéramos físicamente en una oficina.

Establecer un espacio dedicado para trabajo

Seguramente antes de tomar una posición de trabajo remota nos visualizamos con nuestra laptop en el sillón de la sala mientras alternamos entre nuestras tareas y alguna serie en Netflix. La realidad sin embargo es que esto no es sostenible y pronto nos daremos cuenta que para lograr un trabajo efectivo necesitamos un espacio dedicado para dicho fin.

La cocina, la sala o nuestro dormitorio no son lugares adecuados para realizar ningún tipo de trabajo significativo. Es indispensable contar con un espacio privado que nos permita concentrarnos y abstraernos de cualquier otra distracción presente en la casa. En mi caso opté por tomar una habitación de la casa y reacondicionarla como mi oficina privada. No me aisla al 100% del mundo exterior pero es efectivo para establecer una rutina y también hacer ver a otras personas presentes en la casa que mientras me encuentro en dicho espacio no estoy disponible ni estoy descansando.

El ser humano es un animal de costumbre. Si establecemos un espacio para utilizarlo exclusivamente para trabajar, nuestro cerebro gradualmente empieza a asociar dicho lugar con actividades de trabajo y será mucho más fácil entrar en ese estado mental necesario para concentrarnos y dejar afuera los distractores.

Invertir en las herramientas adecuadas

Si tenemos la suerte de que nuestro empleador nos provea de todas las herramientas que necesitamos para llevar a cabo nuestro trabajo, genial. Sin embargo no siempre es el caso y aún cuando si tenemos un empleador que nos da lo que pedimos, siempre habrán cosas que pueden hacer nuestra vida laboral desde casa más fácil.

Invertir en un escritorio adecuado, un teclado ergonómico, múltiples monitores, lámparas de lectura y equipo de audio adecuado son aspectos que pocas veces nos detenemos a considerar pero que hacen una enorme diferencia al final del día. En mi experiencia puedo asegurar con total seguridad que en la medida de lo posible es una inversión muy bien aprovechada el contar con un espacio cómodo y con herramientas que me permiten enforcarme exclusivamente en hacer mi trabajo. Realmente lo vale.

Establecer límites con familia y amigos

Trabajar desde casa ocasionalmente tiene la desventaja que las personas cercanas asumen que estamos de brazos cruzados todo el día y que pueden pasar cuando mejor les parece. Es un proceso que lleva tiempo pero es necesario educar a las personas que nos rodean acerca de nuestra situación laboral y hacerles entender que si bien estamos en casa, no estamos disponibles para atender visitas o salir a hacer mandados a las primeras de cambio.

De la misma manera en que no llegarían a un lugar de trabajo a demandar de nuestro tiempo, deben entender que el trabajo que realizamos desde casa tiene su espacio y su tiempo dedicado y se debe respetar. Aún luego de varios años sigo lidiando con estos aspectos, no es un proceso que sucede de la noche a la mañana pero se puede ir mejorando.

Equilibrar el tiempo de trabajo y tiempo personal

Este es sin lugar a dudas uno de los puntos más difíciles de manejar. Depende no solamente de nosotros y nuestra ética de trabajo y hábitos, sino también de nuestros empleadores y compañeros de trabajo.

Durante varios años trabajé remotamente para una empresa israelí pero mi jefe inmediato se encontraba físicamente viajando por toda latinoamérica constantemente. Era cosa común que durante el día se dedicaba a lo que fuera que tuviera que hacer, y durante la noche se ponía al día con el equipo de desarrollo en Guatemala. El resultado era que debía laborar las 8 horas habituales durante la jornada laboral y adicionalmente estar disponible para interminables llamadas en Skype que podían extenderse hasta altas horas de la madrugada. Esto lamentablemente estaba fuera de mi control y es un ejemplo de cómo un trabajo te obliga a no tener un equilibrio entre tu tiempo personal y tus horas laborales. Si bien me gustaba ese trabajo, inevitablemente me vi en la necesidad de considerar otras oportunidades cuando se presentaron debido a este punto específicamente.

Si no existe un factor externo como el ejemplo anterior, recae totalmente en nosotros la responsabilidad de establecer una rutina con horas específicas para empezar a laborar y también una hora específica para finalizar. Acá es donde también entra en juego la importancia de tener un espacio dedicado para trabajar, puesto que llegada la hora podemos apagar nuestros equipos y salir físicamente del espacio dedicado y nuestro cerebro automáticamente nos saca del modo de trabajo. Somos libres para disfrutar el resto de nuestro tiempo para actividades que no son de trabajo.

Es muy fácil enfrascarse en el trabajo cuando no existe la necesidad de regresar a casa al final de la jornada puesto que ya estamos en casa. Estar en casa no debe ser excusa para extender la jornada si no hay una necesidad muy inmediata y temporal para hacerlo, ni tampoco debe ser aprovechado por empleadores poco éticos para exigirnos laborar más horas de las establecidas en nuestro contrato laboral sin una justificación y remuneración adecuada.

Consejo finales

Trabajar desde casa ha sido una de las experiencias más interesantes y liberadoras que he tenido. Siempre creí que pasar varias horas al día atrapado en el tráfico citadino era una de las formas más efectivas de sentir que el poco tiempo que debiera ser tuyo se te va en actividades indirectas relacionadas al trabajo y que lamentablemente están fuera de tu control. Tuve la enorme bendición de encontrar un trabajo que me permitiera salir de esa realidad y enfocarme en lo que realmente importa.

Este enorme privilegio sin embargo requiere de esfuerzo y reglas básicas para conservarlo. En los años que llevo trabajando en esta modalidad estas han sido las reglas y principios que me han salvado la vida y espero que también puedan ser de utilidad para quienes empiezan o están considerando cambiar a esta modalidad de trabajo.